Opinión (José Lúcio / Juez): volcanes de lodo.


La última novela de Camilo, todo el más oscuro y desilusionado, titulada precisamente "volcanes de lodo". En ella se proponía escribir sobre los "volcanes de lodo expluem su lodos en cosas y personas, primero de ellos emporcalhando, después sofocante ellos en su estercolero espaciada ".

José Lúcio

juez

Los famosos volcanes de Java, que en lugar de barro fuego spew, se le apareció como la imagen fiel a las marismas que todos los invasores. Nadie escapó, siente abrumado en el gran escritor. El roído en su alma el pesimismo, en la misma medida que los males físicos y disgustos morales envuelto en su manto incredulidad. Era difícil para él creer en la humanidad, invariablemente compuesta de "sinvergüenzas" impávidos como los ciento nueve que lo motivó un famoso soneto.

En los últimos tiempos me ha atacado persistentemente la imagen de los volcanes de lodo, Camille y el trabajo de la memoria. Una larga, el limo que amenaza con abrumar a nosotros aquel viejo libro hecho 1886, que nunca disfrutado de gran renombre. He sido irmanado percibir los sentimientos del autor, que ni siquiera era juez.

Los tiempos van bien. Cualquier persona que quiera entender que entienda. Será por error pensar que todo puede seguir siendo el mismo que era antes, como si nunca hubieran existido las explosiones de barro. Debe ser el cambio que puede y debe ser cambiado, y creo que cada uno es capaz de discernir qué tarea a cambio de su esfera personal.

Recuerdo la forma en que veinte años antes de este Camilo publicado otra novela, "La caída de un ángel", que continúa a ser leído como una sátira divertida de la gente y las costumbres que hoy reconoce con facilidad. desafortunadamente, la descripción caricatura de una sociedad en la que incluso los ángeles tienden a corromper no se pone ninguna reducción de la conciencia, o inversión de la dirección. El entorno perjudicial de la primera trabajo también ha traído consigo la fenomenología teratológica que llena el segundo.

Impresiona siempre observar las similitudes entre nuestro siglo XIX y esta vez se nos da a vivir. El recientemente fallecido Vasco Pulido Valente pasó gran parte de su obra escrita para señalar las similitudes. Casi todo en nuestro tiempo encuentra paralelos en los acontecimientos luego. Portugal parece haber cambiado poco. Para que lo entienda cómo ahora se puede leer Eca de Queiroz y reconocer todo ese mundo como nuestro, ocupando figuras llenas en la vida cotidiana, o leer Camilo y encontrar en ella todo el paso tanto respetuosos, debajo de la superficie de las cosas que faltan.

Es un milagro (o un desastre?) la puntualidad de nuestras ochocientos escritores. Recuerdo de que me 1981, la publicación del centenario de la "Portugal contemporáneo", que merecía una celebración, Jaime Nogueira Pinto, en la charla en la calle San Nicolás, Llamé a mi atención a la obra de Oliveira Martins - allí no era mejor para entender el país político que nos plagado de aquellos escritos cien años antes. Hice el ejercicio de leer (Yo era joven y tenía el tiempo, además de una curiosidad insaciable) y la expectativa no salió defraudado. El "Portugal contemporáneo", realmente, era de 1881 pero el paciente era moderna y vigorosa, especialmente equiparar los puntos muertos y preguntas que luchaban en el extremo entorno familiar del siglo (en ocho como nueve).

Al principio de su Historia de Portugal Oliveira Martins dejó una advertencia de que busca justificar la historia de utilidad. Comienza diciendo que "la historia es sobre todo una lección moral" y extremos que responden claramente a que a menudo surgen a argumentar que es mejor olvidarse de recordar.

"Si las deficiencias, errores, el crimen y la locura prevalecen sobre las virtudes, los arreglos, la nobleza y sabiduría de los hombres, como sin duda dominan, Por lo tanto, condenamos los perniciosa historia? No, ciertamente. Sin editar y en realidad la verdad es la mejor manera de educar, si se reconoce en el hombre un íntimos ideales y aspiraciones fibra sólo, siempre viva, aunque más o menos obliterado. Conocerse a sí mismo a sí mismo era, desde la más remota antigüedad, Debido a que la afección principal".

Nunca se me pasó Oliveira Martins, como constante de retorno (siempre que puedo) La ECA y Camilo. Nunca me desiludem. Podemos aprender mucho de los clásicos. Por lo que habrá.

(Texto escrito bajo la regla anterior a deletrear AO1990, por la opción del autor)


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